La FIFA investiga el cambio irregular del código ético de la RFEF durante el 'caso Negreira'
Ceferin planteó perseguir la corrupción sin prescripción temporal ni esperar a la Justicia al llegar a la UEFA

José María Enríquez Negreira.
La FIFA tiene en su poder y analiza el informe anónimo Pelícano 2.0, un documento avanzado en exclusiva por THE OBJECTIVE que también ha recibido la UEFA, en el que se detallan conexiones sobre el caso Negreira y presuntas anomalías en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El informe denuncia el cambio irregular del código ético de la RFEF en fechas clave de 2021, con Laporta recién aterrizado en el FC Barcelona y en la junta directiva de este organismo.
FIFA y UEFA han acusado recibo de este dossier y confirmado su proceso de análisis, en el que se incluyen también informes de la Agencia Tributaria y diligencias de la Policía Judicial que tratan de desvelar los vínculos tras los pagos del Fútbol Club Barcelona a José María Enríquez Negreira. La justicia ha constatado el abono de 8,4 millones de euros al que fuera vicepresidente del Comité Técnico de los Árbitros durante 17 años, de 1994 a 2018. Los pagos se han certificado desde 2001 hasta 2018. La FIFA es responsable del adecuado funcionamiento de la RFEF con la potestad de imponer sanciones.
Los hechos se remontan concretamente a junio de 2021. En un contexto marcado por modificaciones regulatorias y cambio de responsables en la RFEF, además del debate de la Superliga impulsada por Florentino Pérez, el organismo llevó a su Asamblea General la aprobación de un nuevo código ético. Según revela la investigación documental apoyada en las propias actas de la RFEF, a las que ha tenido acceso este diario, el proceso se habría llevado a cabo con anomalías. El texto no fue tratado de forma previa por la Comisión Delegada de la Asamblea como órgano responsable, ni se incluyó de manera expresa en el orden del día. En la Asamblea no se dio ningún tipo de motivación, debate o justificación técnica que explicara los cambios introducidos, por lo que no tuvieron reflejo en actas.
El cambio más relevante fue la drástica reducción de los plazos de prescripción para conductas ligadas a la corrupción. La normativa de 2015 dictaba que las infracciones no prescribían y la de 2019 fijaba un límite de diez años en sintonía con la FIFA, mientras la reforma de 2021 redujo los plazos y sanciones propios de la federación, dejándolos supeditados a la ley ordinaria. Esta decisión se tomó justo el mismo mes en que se cumplían tres años del último pago al exvicepresidente arbitral (junio de 2018). Al remitirse a la legislación estatal —cuyo plazo de prescripción para faltas muy graves es de solo tres años—, el cambio normativo blindó administrativamente el caso en el momento exacto en que podía quedar impune.

El cambio choca con la FIFA
El cambio choca con la regulación de la FIFA que la RFEF debe cumplir. Tampoco hay que olvidar que el actual presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, propuso dos años antes de llegar al cargo, en 2016 —en 2014 se desempeñaba en el departamento legal—, que los delitos relacionados con el amaño de partidos y la corrupción activa con miembros técnicos o árbitros no prescribiesen a nivel disciplinario de la UEFA. La RFEF votó a favor y lo adoptó, como el resto de federaciones miembro.
Los cambios en el código ético, siempre según el informe que analizan UEFA y FIFA, se habrían producido al margen de los preceptos de estos dos organismos responsables del fútbol europeo y mundial, impidiendo las actuaciones en el caso RFEF-Piqué-Arabia-Supercopa y en el caso Negreira. En concreto, el documento denuncia que las modificaciones se hicieron «ocultando información y en contra de los estatutos aprobados por el CSD. Este código en su versión de 2019 habría permitido actuar tanto en el caso RFEF-Piqué-Arabia (Supercopa) como en el caso FC Barcelona-RFEF-Negreira, si bien la irregular modificación cubría a los responsables de estas irregularidades de la capacidad sancionadora de la Federación».
Además, concluye que «los Códigos éticos de la RFEF de 2015 y 2019, elaborados con la Ley del deporte de 1990 en vigor, cumplían lo dispuesto por estas asociaciones. En cambio, el código de 2021, aprobado en la RFEF de forma irregular, quebrando los más básicos controles y normativa interna de la Federación y bajo esta misma Ley, no cumplía con lo que se dispuso por UEFA y FIFA». Dentro de este contexto, también señala al Mundial de 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos: «España se alejaba de la línea europea a efectos de integridad en el fútbol desde 2021, sin actuar en los casos de corrupción FC Barcelona-RFEF-Negreira y RFEF-Piqué-Arabia desde entonces y a las puertas de organizar un Mundial en 2030».
Para justificar todo lo aquí expuesto, el autor anónimo del informe Pelícano 2.0 que analizan la FIFA y la UEFA se ha servido de fuentes abiertas y documentos públicos. Entre ellos se encuentran circulares de la UEFA (marzo de 2014) y FIFA (mayo de 2014) sobre manipulación de partidos, corrupción, prescripción y obligación de actuar; códigos éticos de la RFEF de 2015, 2019 y 2021; actas de la RFEF publicadas en su web relativas a los órganos de Gobierno de 2019, 2020 y 2021; y códigos éticos de UEFA y FIFA entre 2014 y 2021.
